Nuestra historia
El origen de un sueño
El proyecto nació de la visión y el coraje de María Quevedo. Inspirada por el deseo de construir un futuro brillante y un espacio donde «siempre pasaran cosas bonitas» en torno a una buena mesa, María decidió emprender y bautizar este rincón con un nombre que es toda una declaración de intenciones: Bonita Vida, dedicado con amor a sus hijos.

El encuentro de dos culturas: María y Layla
Para dar alma y sabor a este proyecto, el destino unió a María Quevedo con Layla Tarzit. Juntas crearon el tándem perfecto, fusionando la esencia de la repostería y los desayunos tradicionales canarios con la riqueza aromática, las especias y los secretos ancestrales de la cocina marroquí. De esta alianza nació nuestra propuesta única de fusión culinaria, donde un café de especialidad convive en perfecta armonía con un té moruno y un msemen artesanal hecho con mimo.
Compromiso con nuestro barrio: Schamann
Nuestra historia también está profundamente ligada al corazón de Las Palmas de Gran Canaria. Abrir las puertas en el barrio de Schamann fue una decisión con un fuerte trasfondo social y emocional. En un momento difícil para la comunidad, tras la pérdida de un querido hostelero vecino, María sintió el impulso de reactivar el comercio local bajo una premisa clara: «Schamann necesita que no lo abandonemos».
Bonita Vida abrió para traer luz, color, optimismo y un punto de encuentro vibrante a nuestras calles.
Nuestra filosofía hoy
Creemos firmemente en el valor de las cosas hechas despacio y con el corazón. Por eso, en nuestra cocina solo entran productos frescos y de kilómetro cero. Queremos que cada visita sea una experiencia multisensorial: desde la cuidada decoración de inspiración árabe hasta el trato familiar que te hará sentir como en casa desde el primer minuto.
